El cambio de vegetación es el hilo conductor de la visita. Las hileras regulares de olivos que rodean Sierra Mágina dan paso a laderas arboladas, rocas claras y altas crestas. El olivar es un paisaje cultivado; los bosques y las comunidades vegetales de las cumbres responden a distintas combinaciones de altitud, humedad, exposición y usos del suelo a lo largo del tiempo. Fíjate en esas transiciones, sin esperar un bosque continuo.
El parque natural abarca unas 19.961 hectáreas en el sur de Jaén. Sus nueve municipios son Albanchez de Mágina, Bedmar y Garcíez, Bélmez de la Moraleda, Cambil, Huelma, Jimena, Jódar, Pegalajar y Torres. Son los que tienen terrenos dentro del límite protegido, no todos los de la comarca que lo rodea. La alteración de la caliza ha originado pedreras, fisuras y cavidades subterráneas, además del marcado relieve que se ve desde la llanura olivarera.
Hay dos buenos puntos de partida. El centro de visitantes Mata-Bejid y el vecino El Peralejo permiten una primera aproximación por las estribaciones meridionales, en el espacio protegido contiguo de las Estribaciones de Sierra Mágina. Si prefieres un paseo corto dentro del propio parque natural, Hoyalinos comienza en Fuenmayor, por encima de Torres, en la vertiente norte. Elige una de las dos zonas para pasar media jornada sin prisas, en lugar de tratarlas como paradas contiguas.
Más arriba, el bosque cede terreno a una vegetación baja y expuesta al viento. Las plantas protegidas del parque invitan a observar con atención desde el sendero, sin recorrer las pedreras en su busca. El Pico Mágina, al que la información del parque atribuye 2167 metros, es la cumbre más alta de Jaén. No hace falta alcanzarla para disfrutar de la sierra. ¿Te preguntas qué ave o insecto es? Descúbrelo durante tu visita usando la app de naturaleza Snappit.
Sierra Mágina fue declarada parque natural en 1989. El paisaje de su entorno conserva también una larga historia humana: pastoreo, aprovechamiento forestal, agricultura y la frontera medieval entre los reinos cristianos y musulmanes. Los ejemplos de chozos de pastores de piedra seca de El Peralejo ayudan a relacionar esa historia con los pastos de montaña. Contempla los olivares, las construcciones agrícolas y los bosques como partes de un paisaje habitado.